Colombia | 8 minutos de lectura |
El trabajo de Diookaju desde su raíz está relacionado con la manera de contribuir a la formación, crianza y el establecer una estructura de valores que permita que nuestra hija e hijos vivan de manera conectada, consciente y evolucionada. Diookaju, es una palabra que está evocando a la familia, ya que, está constituida por Di, de nuestro Dinari, el nombre de hijo mayor, O de Olofi, nombre de nuestro segundo hijo, O de Oro, nuestra hija menor, Ka de “Katalina” y Ju de Julián. Una postura desde la familia, una familia afro, que le apuesta al arte desde el terruño del hogar para impactar positivamente a los demás, con el fin de aportar a la creación de un tejido artístico social, en el cual, el sentir afro es el dinamizador de la formación, la investigación, la creación, la circulación y la documentación desde el arte, reactivando la memoria ancestral,
Desde el año 2009, con el nacimiento de Olofi, nos rondaba la necesidad de presentarle un nuevo mundo a nuestros dos hijos. Sabiendo que el sistema en el que vivimos lleva consigo unas estructuras de opresión, que segregan, discriminan y quieren minimizar a las personas afro desde la infancia. Frente a esto, decidimos, iniciar con la Escuela de Artes Escénicas Interdisciplinar Diokaju, en Bogotá, en la localidad de Ciudad Bolívar, en el barrio Ismael Perdomo, un sector vulnerable de la ciudad. La Escuela de Artes Escénicas Interdisciplinar Diokaju, era un espacio de formación intercultural en actuación y danza, que permitía una experiencia pedagógica, no solo desde las artes, sino que de manera transversal estaba la consigna de aportar para que las niñas y niños adquirieran herramientas para ser buenos seres humanos. El piso fundamental de este espacio pedagógico- creativo era el respeto, el respeto a la diferencia, a la historia que cada una, cada uno de las niñas y niños lleva consigo; el respeto a la diversidad étnica, que nacía desde quienes les brindaban los conocimientos.
Este proceso hizo que muchas niñas y niños en ese momento comprendieran el valor de la otredad, la infinidad de capas que les particularizan y les hacen semejantes. Además de esto, el espacio de formación les otorgó habilidades sociales, que permitieron que las niñas y niños vencieran la timidez que pudieran hablar en público, exponer en clase, fortalecer su autoestima, etc. Las niñas y los niños contaron con la experiencia de crear de manera colectiva las puestas en escena, se presentaron en varios teatros de la ciudad han muchas personas.
Con el paso del tiempo, la Escuela de Artes Escénicas Interdisciplinar Diookaju, se convirtió en un proceso itinerante, del barrio Ismael Perdomo, se trasladó a la Guaca, luego a diferentes lugares del centro de Bogotá y en el año 2016, volvió a establecerse en una sede fija, en la Localidad de Puente Aranda, en el barrio Ciudad Montes. En este lugar, se denominó, Escuela de Arte Escénicas y Audiovisuales Diookaju, en la escuela volvió a tener relevancia el trabajo con población infantil intercultural, en este trabajo, aparte de Catalina y Julián, la escuela contaba con más docentes y como ruta de formación, establecimos que el contenido que íbamos a compartir sería afro, para que las niñas y los niños conocieran parte de la historia afro, una parte de la historia de Colombia a la que ellas y ellos no tenían acceso en sus instituciones educativas.
Este tipo formación nos confrontó, nos incitó a pensar y establecer ¿qué docentes son los que pueden estar en el proceso de formación?, formadores que le apuestan a conocer, a permearse de lo afro, de lo que implica ser una persona afrodescendiente en esta sociedad. Como escuela nos dimos cuenta de que el trabajo etnoeducativo debe ser más profundo y riguroso con el equipo de formadores, aun así, los valores fundacionales de Diookaju estaban vigentes en los procesos pedagógicos.
En medio, que varias situaciones personales y de trabajo, cerramos la escuela en el año 2017 y la volvemos abrir este año, 2023. Este año, con sede propia, volvimos a la localidad de Ciudad Bolívar, ahora en el barrio Jerusalén, sector Nueva Argentina. En esta etapa de la formación a la niñez en Bogotá, a primado las niñas y los niños negros, afrocolombianos. Quienes, mediante la danza tradicional, danza afro contemporánea y la actuación han empezado a conocerse, conocer su ser, sus cuerpos, su historia y hemos adoptado en la metodología un trabajo más cercano a las familias, y que las familias sean impactadas por la experiencia de las niñas y niños.
Ver el proceso de formación artístico e intercultural en niñas y niños, como una plataforma etnoeducativa que permita cimentar una familia extensa con los valores y conocimientos tradicionales, ancestrales y milenarios, que como personas negras nos acompañan, (ya sea que estos valores y conocimientos estén despiertos o no), es un reto, es una decisión de vida, que muta y se transforma en el devenir de la existencia, pero que no para, al contrario hace que las micorrizas de nuestra ancestralidad se activen y se comuniquen para continuar aportando a la transformación de las niñas y niños que desde ya diseñan el mundo que está por venir.






